Guanajuato, importante productor de cerámica

Es innegable que el arte de la cerámica floreció en México.

Los estilos de la cerámica son propios de cada región, tan diversos y difieren tanto unos de otros que de ellos podría decirse que constituyen una de las anarquías estéticas más bellas de Mesoamérica.

La cerámica que podríamos llamar mestiza, resultado de la fusión indígena y española, hizo su primera aparición en Puebla y de allí se extendió a Tlaxcala, Oaxaca, Pátzcuaro, Guadalajara, Sayula, Aguascalientes y Guanajuato, adoptando en cada uno de estos lugares un sello distintivo. Alta manifestación de cultura artística, la loza de barro lleva consigo, en su forma y dibujo ornamental, influencias indígenas, hispanas, italianas, chinas y, por supuesto, mexicanas.

Desde el mundo Islámico en el S. XIII, se extendió por toda Europa el uso del vidriado al estaño decorado con dibujos pintados a mano. Fue desarrollada por los Romanos y más tarde por los ceramistas de Bizancio.

Las cerámicas vidriadas eran realizadas con arcillas de la región, bizcochadas, vidriadas al plomo y salpicadas con óxidos colorantes y el azul cobalto. Los dibujos reflejan algún acontecimiento especial o flores y pájaros del lugar, donde también podemos apreciar el estilo Morisco y el Mudéjar.

Manises, cerca de Valencia se convirtió en el primer centro de producción en el S. XV, que con la influencia gótica del Norte y musulmana del Sur, dio como resultado el estilo Mudéjar. Así, combinan ornamentos arabescos con animales, pájaros, halcones, águilas, dragones, leones, plantas y follajes, y el uso de escudos heráldicos.

Talavera de la Reina

Se citó por primera vez en 1484 y el vidriado característico blanco lechoso, pintado con azul, verde esmeralda, amarillo y naranja. Se producía en una gran variedad de formas. Se decía que la cerámica de Talavera estimulaba el apetito, porque mejoraba el sabor de los alimentos con su pureza brillante.

En 1575 la cerámica recibió el patrocinio real y se comercializó a través de España. Incluso se envió un grupo de ceramistas a establecer una alfarería en Puebla de los Ángeles, en México, recientemente conquistado.

Las ordenanzas especifican claramente, las cantidades exactas de plomo y estaño que debía llevar la cubierta de la loza, el tamaño, el grosor, la calidad del barro -colado y bien apurado-, la decoración de la loza fina y entrefina, así como la manera de hornearse.

El carácter individual, de la Talavera de España se percibe por su vigorosa pintura con figuras azul oscuro de aves cantoras, ciervos, conejos y garzas, encerrados en orlas de follajes y zarcillos, pintados en vasijas y azulejos decorativos.

De toda la producción cerámica española, quizá la más notable y conocida tanto dentro como fuera del país es la de la localidad toledana de Talavera de la Reina. Alcanzó, su punto culminante entre los siglos XVI y XVIII, aunque hoy día se pueden adquirir piezas de factura moderna, y existen numerosos testimonios de la gran difusión que alcanzó durante esos años. Si tienen oportunidad de visitar Talavera asistan al museo Ruiz de Luna, en donde el convento de San Agustín sirve de marco a la colección de cerámica talaverana, considerada como una de las mejores del mundo.

Mayólica.

En Italia, la pintura de la cerámica se desarrolló como una rama de las artes del Renacimiento, la decoración en la cerámica hecha del siglo XVI, es a menudo superior a la forma y es la pintura lo que se valoró más altamente. Se dice que la cerámica italiana debe ser contemplada desde un punto de vista diferente, para “contemplarla”.

Una serie limitada de colores, impuestos por los óxidos colorantes y un método de pintado directamente sobre la superficie absorbente del vidriado sin cocer, lo que elimina el borrado y repintado, condujeron al desarrollo de un estilo de decoración recia y fresca, que solamente puede considerarse cono una rama del arte de la cerámica.

El barro cocido vidriado al estaño, comenzó a conocerse como “Mayólica” en el S. XV. El nombre deriva de la cerámica vidriada al estaño importada de España en barcos mallorquines.

Esta inspiró a los italianos a desarrollar un estilo decorativo de gran elegancia, conocido como “La familia verde florentina”, la cual consistía en un dibujo repetitivo formal, recordando las plumas del pavo real, pintado en verde sobre fondo blanco.

Los italianos continuaron con la tradición oriental de los tarros cilíndricos con paredes cóncavas conocidos como “albarellos” (usados en las farmacias), orzas, cuencos, fuentes redondas, platos, etc…

En la segunda mitad del S. XV, se ve la influencia del Renacimiento, se aprecia su habilidad técnica y decoración ricamente modelada, en su mayoría superior a la forma como ya se ha comentado y se valoraba el trabajo de los artesanos como el de las Bellas Artes, logró un nuevo estilo conocido como “historiado”, el cual reflejaba una historia con escenas complicadas con gran detalle y los temas mitológicos comenzaron a reemplazar a los religiosos. Los centros alfareros más importantes de Italia fueron: Umbría, Gubbi, Castel Durante, Faenza, Luca, Peruggia, Florencia, Deruta, Cafaggiola.

El estado de Guanajuato, ha sido siempre un importante centro productor de cerámica. Los maestros loceros y la tradición popular de Dolores atribuyen al Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla la fundación de tan importante industria, la fabricación de loza estannífera -Mayólica-, asimismo los documentos históricos lo confirman.

Abrió una fábrica de ladrillos y una alfarería en la que llegó a producir loza de superior clase, muy semejante a la porcelana extranjera. Llegó a tener tanta aceptación en el mercado, que Don Lucas Alamán, a pesar de la antipatía que sentía por él, reconoció que la loza que hacía el Cura Hidalgo era mejor que la que se hacía en Puebla.

Los dividendos que arrojaba la industria de la Locería fueron suficientes para que se auspiciara la guerra de independencia.

La obra del Cura Hidalgo se interrumpió momentáneamente, ya que los artesanos y artistas, de la ciudad de Dolores Hidalgo y de Guanajuato están acreditados como centros productores de este tipo de Cerámica.

Matriz:

Barro rojo de la sierra de Santa Rosa, Gto., está compuesto de arcillas, las cuales son substancias terrosas formadas esencialmente por silicato aluminoso, hidratados, con material coloidal y trozos de fragmentos de roca, generalmente se hacen plásticas cuando están húmedas y pétreas por la acción del fuego.Esmalte:

Vidrio a base de un compuesto de sílice principalmente, usando Feldespatos como fundente.Pintura:

A base de óxidos de donde se obtienen los pigmentos de elementos tales como el fierro (naranja cafesoso), cobre (verde), cobalto (azul), cromo (amarillo) y combinando todos se logra el negro que se usa únicamente para ciertos perfiles. Los tonos más claros se logran agregando más agua a los pigmentos.Proceso de fabricación:

Se prepara el barro moliéndolo hasta que tenga una finura entre las 230 y 250 mallas, se deja reposar en piletas para que pierda humedad aproximadamente de 30-35% para poder tornear. Es necesario antes de llegar a este paso que se le extraigan todas las burbujas de aire que contenga el barro para evitar defectos en la pieza, esto es un procedimiento hecho a mano.

En este momento se puede tornear la pieza que caprichosamente ha ingeniado el artesano. Luego entonces, se deja secar la pieza con una humedad aproximada del 18% para rasparla y darle el acabado.

Es importante dejar secar la pieza a la sombra por un período de ocho o más días, posteriormente se pone a secar al sol durante cierto período dependiendo del tamaño de la misma, a fin de que pierda humedad hasta un 7% aprox., y quede lista para meterla al horno, evitando así su fractura.

Es aquí donde se lleva a cabo la primera quema conocida entre el gremio como “el sancocho”, el cual tiene una duración aproximada de 10 horas a temperatura de 850 ºC.

Terminada esta operación, se esmalta la pieza que el artesano decorará con diseños únicos y hechos totalmente a mano. Como ya se mencionó, se pinta sobre el esmalte con los óxidos, el cual no se puede tocar con las manos ni se puede borrar, lo que dificulta en gran medida este proceso y con una paleta limitada de colores, representando siempre un gran reto para el artista.

El tiempo en el proceso de pintado dependerá de la dificultad en la decoración de la pieza y del tamaño de la misma, por último se llevará una vez más al horno para que se funda el esmalte y el decorado a una temperatura de 890 ºC.

Agencias

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